«Originalidad no Significa Extravagancia»

«El diseño no sólo trata de la apariencia de los objetos, sino de cómo se utilizan, cómo se producen y cómo se comunican. También creo que el diseño debe aportar algo más que una simple dimensión visual o decorativa, debe asumir una dimensión social y ofrecer alternativas más económicas tanto desde el punto de vista del coste industrial como del ecológico.»
Josep Lluscà, diseñador industrial
El diseño no sólo trata de la apariencia de los objetos, sino de cómo se utilizan, cómo se producen y cómo se comunican. También creo que el diseño debe aportar algo más que una simple dimensión visual o decorativa, debe asumir una dimensión social y ofrecer alternativas más económicas tanto desde el punto de vista del coste industrial como del ecológico.
Además, los proyectos con más éxito comercial suelen ser los que buscan, a través del diseño, prestaciones y calidad más que estilismo, aunque la estética también es un factor fundamental dentro del proceso. Es imposible atribuir a la forma, a la función, a la estética, a los materiales, a la tecnología o a la ergonomía un lugar preponderante respecto al resto de factores, porque es la suma de todos ellos la que nos ha de guiar hacia la solución óptima. He de decir que no me interesan los efectos fáciles, lo extraño porque sí; es muy fácil hacer cosas que sorprendan, pero no está tan claro que estas cosas tengan interés para los demás y sean duraderas. Originalidad no significa extravagancia. Creo en las soluciones sencillas, como garantía de elegancia, de pureza, de claridad. La claridad es siempre necesaria en la relación entre usuario y objeto para que éste, a través de su forma, sea capaz de comunicar algo: la idea que lo generó, cómo funciona, qué beneficios o prestaciones nos aporta, lo fácil, fiable y segura que será su utilización y, porqué no, placer estético…
Artículo fuente: www.interempresas.net